Lo he conseguido. No puedo creerlo. He mirado unas diez mil millones de veces el resultado (exagerando sólo un poco) y sí, es mi nombre, es mi número: estoy dentro y muchísimo mejor de lo esperado. Todos estos meses de esfuerzo y dedicación, de renuncias, de estar al límite de mi misma, de café y biblioteca, de desesperar, de tener post-it hasta en las pestañas, todos estos meses echándole pasión y ganas a pesar de estar hasta los ovarios... han merecido la pena. Lo hubieran merecido aunque no hubiera salido bien: lo que he aprendido, tanto de mi profesión como, sobre todo, de mi misma, es valioso por sí mismo. Pero obviamente así estoy mucho más alegre, claro. Y otra de las cosas buenas de estos meses ha sido darme cuenta de toda la gente que me quiere y me apoya. Sin ellos hubiera sido mucho, muchísimo más difícil, tanto el camino como el resultado. Al final es lo de siempre: es en los momentos difíciles cuando te das cuenta de con quién puedes contar.
Estoy feliz e ilusionada. Mucho. Y voy a disfrutarlo, cada segundo, porque me lo he ganado a pulso, porque ahora toca cargar las pilas con risas, aire, sueños, música, bailes, besos, viajes, reencuentros. No es que quiera recuperar los últimos nueve meses de mi vida... no hay nada que recuperar. Lo que quiero es disfrutar del lado dulce que también tiene antes de que vuelva a cambiar de sabor a uno no tan agradable.
Sed felices.
(No title)
Las cosas son como son... y como uno elige verlas.
24 de febrero de 2012
23 de febrero de 2012
La vida pasa...de momento.
Mira tú
La vida puede sorprenderte mucho más
Que 100 años que pasen en el mismo lugar
Creyendo que las visto to y no has visto na
Y no sabes na
Fíjate tú
Tanto y tanto como ando yo de aquí pa ya
Casi siempre tonteando y sin adivinar,
Que esto dura lo que dura y hay que aprovechar.
De momento
La vida pasa de momento
De momento...
Aquí todo es de momento...
De momento
La vida pasa de momento.
De momento...
Aquí todo es de momento...
Yo se bien que tengo que luchar para sobrevivir,
Que nadie será el dueño de mi provenir,
Tan sólo yo puedo saber que quiero ser
Y proceder...
Puede ser...
Que viva de ilusiones que yo fabriqué
Que tenga en los bolsillos sólo arena y fe
Pero del aire no me puedo alimentar
Y esa es la verdad...
Y aquí estoy
Jodido por este camino que escogí
Pero vale la pena llegar hasta el fin
Hay que sentir la magia del amanecer
Para crecer...
Pero sé
Que aún me quedan lágrimas por derramar,
Será el precio que pague por mi libertad
Quiero sentir que hice
Lo que yo de verdad soñaba
No quiero ser
Alguien que se torture cada día más
Que lo tuvo en sus manos y dejo escapar
Lo que te da la vida también te roba el alma
De momento
La vida pasa de momento
De momento...
Aquí todo es de momento...
De momento
La vida pasa de momento
De momento...
Aquí todo es de momento...
20 de febrero de 2012
Notas al pie (derecho)
Sólo existe el ahora. El momento irrepetible que nunca volverá, que te pertenece entero, a ti. Que compartes, pero es tuyo, lleno de matices que se volatilizarán si no te impregnas de ellos en toda su variabilidad en el instante preciso en que nacen.
El centro de uno mismo siempre debe ser uno mismo para que funcione compartir con los demás, para que las relaciones de cualquier tipo sean sanas. Negarse a vivir, vetarse por miedo, nos limita y reduce, nos arrincona. Buscar el punto de acuerdo, de encuentro, sin que eso significa perder el propio centro: se trata de eso. Y fluir.
El centro de uno mismo siempre debe ser uno mismo para que funcione compartir con los demás, para que las relaciones de cualquier tipo sean sanas. Negarse a vivir, vetarse por miedo, nos limita y reduce, nos arrincona. Buscar el punto de acuerdo, de encuentro, sin que eso significa perder el propio centro: se trata de eso. Y fluir.
17 de febrero de 2012
No era la Callas, pero aún así me ha erizado la piel.
Definitivamente cuánto gana la música, de cualquier tipo, en directo.
15 de febrero de 2012
La locura del viento.
No llegué a hablar de mi viaje a Grecia, ni de sus mercados de especias, ni del modo en que tanta belleza me erizaba la piel. Tampoco de la magia de Nafplio ni de aquella fortaleza que conquistamos, ni de la vendedora de kombolois y su profunda tristeza al hablar de su país, ni del mejor frappé que tomamos aquellos días, sentados en la terraza a orillas del mar, sin que existiera nada más que ese momento. Se quedaron en el tintero los yonkis de Omonia y el debate sobre si el mejor culo del mundo pertenecía a aquella estatua de Poseidón o a la chica-en realidad, chicas, todas te entusiasmaban- que fuimos siguiendo, sin querer, al bajar del Likavitos.
Recuerdo con total nitidez los graffitis de Exarchia y la tienda de cuadernos en miniatura, los souvlakis y frappés y aquellos panes rellenos de todo tan increíblemente apetitosos, las tortugas follarinas del Keramikós, el mejor yogur del mundo que no es griego, sino de búfala búlgara. El fantástico atardecer en el templo de Poseidón después de hacer un viaje de 65 km en un tres horas y media porque el autobús paraba, literalmente, cada vez que alguien timbraba en medio de la ¿autopista? (¿aquello era una autopista?), el baño furtivo junto al templo y aquel bicho indeterminado que - cómo no - acabó picándome. El argentino que me encandiló a mi y al que encandilaste tú sin enterarte de nada, mientras me dejaba a precio irrisorio pendientes y pulseras y su amigo rico vendía pantalones como un mendigo cualquiera. Tomarnos cervezas rodeados de música alegre, con la Acrópolis iluminandonos la noche a tan sólo unos metros y sintiendonos en el lugar exacto en el que estábamos.
Me guardé para mi aquella ciudad tan llena de contrastes, el licor de canela(¿raki?) de fiesta por Gazi, las risas que nos entraban con la ceremonia de apareamiento del pompón de la guardia griega-por mucho que nos intentaran convencer de que aquello era el cambio de guardia-, las noches interminables que pasaban en un suspiro hablando de todo y de nada, sintiendo el tiempo detenerse para siempre en aquella locura llena de sorpresas y magia, lo cerca que estuvimos entonces. Lo guardé para mi porque era como quería recordarte: comprendiendo el por qué de tus desastres y tus torbellinos, sintiéndote lleno de risas y sonrisas ávidas de descubrir y mostrar, dejándote fluir y fluyendo conmigo, ajenos a todo lo que no fuera aquel momento.
Ha pasado mucho tiempo y, sobre todo, han sucedido muchas cosas. Hoy, al oler las especias del souvlaki que he tenido que tirar porque se ha llenado de cristales al romperse el bote-ya casi vacío y que administraba con cuentagotas- tantos recuerdos se han agolpado, tantas cosas han venido a mi memoria, que decidí compartir algunas contigo.
Lo leerás. Lo se. No se cuando pero lo leerás. Puede que tú también lo recuerdes, quizá con otros detalles, pero qué importa eso. Sé que sabes de lo que hablo: te echo de menos, pequeño. Aunque nunca volvamos a ser los mismos, te echaré de menos. Siempre. Y pase lo que pase, y a pesar de todo lo pasado, sabes que siempre estaré. Y yo se que tú estarás. Aunque a veces la locura del viento enfurezca a la fuerza del agua y a veces el ímpetu del agua descoloque el fluir del viento. Sucede, está en su naturaleza. Pero también sucede que el agua es vapor y vuela en la brisa, y sucede que el viento acaricia las gotas de lluvia. La cuestión es comprender que ambas naturalezas son en realidad la misma.
Siempre nos quedará Grecia :)
Recuerdo con total nitidez los graffitis de Exarchia y la tienda de cuadernos en miniatura, los souvlakis y frappés y aquellos panes rellenos de todo tan increíblemente apetitosos, las tortugas follarinas del Keramikós, el mejor yogur del mundo que no es griego, sino de búfala búlgara. El fantástico atardecer en el templo de Poseidón después de hacer un viaje de 65 km en un tres horas y media porque el autobús paraba, literalmente, cada vez que alguien timbraba en medio de la ¿autopista? (¿aquello era una autopista?), el baño furtivo junto al templo y aquel bicho indeterminado que - cómo no - acabó picándome. El argentino que me encandiló a mi y al que encandilaste tú sin enterarte de nada, mientras me dejaba a precio irrisorio pendientes y pulseras y su amigo rico vendía pantalones como un mendigo cualquiera. Tomarnos cervezas rodeados de música alegre, con la Acrópolis iluminandonos la noche a tan sólo unos metros y sintiendonos en el lugar exacto en el que estábamos.
Me guardé para mi aquella ciudad tan llena de contrastes, el licor de canela(¿raki?) de fiesta por Gazi, las risas que nos entraban con la ceremonia de apareamiento del pompón de la guardia griega-por mucho que nos intentaran convencer de que aquello era el cambio de guardia-, las noches interminables que pasaban en un suspiro hablando de todo y de nada, sintiendo el tiempo detenerse para siempre en aquella locura llena de sorpresas y magia, lo cerca que estuvimos entonces. Lo guardé para mi porque era como quería recordarte: comprendiendo el por qué de tus desastres y tus torbellinos, sintiéndote lleno de risas y sonrisas ávidas de descubrir y mostrar, dejándote fluir y fluyendo conmigo, ajenos a todo lo que no fuera aquel momento.
Ha pasado mucho tiempo y, sobre todo, han sucedido muchas cosas. Hoy, al oler las especias del souvlaki que he tenido que tirar porque se ha llenado de cristales al romperse el bote-ya casi vacío y que administraba con cuentagotas- tantos recuerdos se han agolpado, tantas cosas han venido a mi memoria, que decidí compartir algunas contigo.
Lo leerás. Lo se. No se cuando pero lo leerás. Puede que tú también lo recuerdes, quizá con otros detalles, pero qué importa eso. Sé que sabes de lo que hablo: te echo de menos, pequeño. Aunque nunca volvamos a ser los mismos, te echaré de menos. Siempre. Y pase lo que pase, y a pesar de todo lo pasado, sabes que siempre estaré. Y yo se que tú estarás. Aunque a veces la locura del viento enfurezca a la fuerza del agua y a veces el ímpetu del agua descoloque el fluir del viento. Sucede, está en su naturaleza. Pero también sucede que el agua es vapor y vuela en la brisa, y sucede que el viento acaricia las gotas de lluvia. La cuestión es comprender que ambas naturalezas son en realidad la misma.
Siempre nos quedará Grecia :)
11 de febrero de 2012
Hacía mucho que no me planteaba por qué escribo aquí
Después de todos estos años han variado tantas veces los fondos y las formas, los motivos, que al final lo único que puedo decir con certeza es que sigue mereciendo la pena, a pesar de que de un tiempo a esta parte esto se ha convertido en un popurrí variado sin más hilo conductor que una proyección de mi vida de fondo que ni siquiera es siempre autobiográfica, lectores que me siguen -cada vez más silenciosos- y ciertos juegos, quizá demasiado complicados, de los que ya me cansé.
Al final, quizá como al principio, esto no deja de ser más que un lugar donde recoger botellas de la inmensidad cibernaútica (palabro con mucho más sentido que cibernética) y donde lanzar las mías. Para nadie, para todos, para mi. Una cuestión de catarsis, de piezas de puzzle dispersas que, de repente, cobran sentido. Un modo de convertir desengaños en humo y novelar la realidad para que soñar siga teniendo sentido. Shikimi no soy yo y nadie es más yo que ella. Ni siquiera tú, que crees conocerme, sabes quién soy en realidad, aunque eso es algo que no se puede descubrir a través de las palabras: no dejan de ser máscaras, una aproximación relativa tan subjetiva como etérea.
He conocido algunas personas a través de esto que me han permitido crecer interiormente, ya fuera por dulzura o por dolor, que probablemente hubiera sido imposible conocer de otro modo. He no-conocido a otras que también me han no-conocido y a pesar del no-encuentro encuentran en mis palabras algo que conocen, o re-conocen, tanto como para seguir leyéndome. (¿Qué coño haces leyéndome todavía? Permíteme que le busque la explicación que me plazca)
He expresado mi ira y rabia, mi tristeza y mi dolor, mi desconcierto, mi alegría y gratitud. He compartido reflexiones de todo tipo, vivencias que dudo que le importen a nadie más que a mi, absurdeces y frikadas que me divierten, banalidades varias que me hacen la vida más agradable. También he expresado realidades que sólo existen en mi mente, sueños que parecen pesadillas, cuentos que cantan más en lo que no cuentan, reflexiones vitales que viene bien dejar escritas en algún sitio para cuando de verdad vuelvan a venir al caso.
Al final, como al principio, todo se reduce a que escribo y te dejo mirar, si quieres. Y tú miras, como estás haciendo ahora. Y, como la mayoría de las veces, escuchas en silencio. O hablas. Tú eliges qué quieres y yo hago lo mismo: por ahora, elijo escribir y dejarte mirar. Y leerte cuando decides dejarme mirar a mi.
Y nada más.
Al final, quizá como al principio, esto no deja de ser más que un lugar donde recoger botellas de la inmensidad cibernaútica (palabro con mucho más sentido que cibernética) y donde lanzar las mías. Para nadie, para todos, para mi. Una cuestión de catarsis, de piezas de puzzle dispersas que, de repente, cobran sentido. Un modo de convertir desengaños en humo y novelar la realidad para que soñar siga teniendo sentido. Shikimi no soy yo y nadie es más yo que ella. Ni siquiera tú, que crees conocerme, sabes quién soy en realidad, aunque eso es algo que no se puede descubrir a través de las palabras: no dejan de ser máscaras, una aproximación relativa tan subjetiva como etérea.
He conocido algunas personas a través de esto que me han permitido crecer interiormente, ya fuera por dulzura o por dolor, que probablemente hubiera sido imposible conocer de otro modo. He no-conocido a otras que también me han no-conocido y a pesar del no-encuentro encuentran en mis palabras algo que conocen, o re-conocen, tanto como para seguir leyéndome. (¿Qué coño haces leyéndome todavía? Permíteme que le busque la explicación que me plazca)
He expresado mi ira y rabia, mi tristeza y mi dolor, mi desconcierto, mi alegría y gratitud. He compartido reflexiones de todo tipo, vivencias que dudo que le importen a nadie más que a mi, absurdeces y frikadas que me divierten, banalidades varias que me hacen la vida más agradable. También he expresado realidades que sólo existen en mi mente, sueños que parecen pesadillas, cuentos que cantan más en lo que no cuentan, reflexiones vitales que viene bien dejar escritas en algún sitio para cuando de verdad vuelvan a venir al caso.
Al final, como al principio, todo se reduce a que escribo y te dejo mirar, si quieres. Y tú miras, como estás haciendo ahora. Y, como la mayoría de las veces, escuchas en silencio. O hablas. Tú eliges qué quieres y yo hago lo mismo: por ahora, elijo escribir y dejarte mirar. Y leerte cuando decides dejarme mirar a mi.
Y nada más.
8 de febrero de 2012
[Relato XC]
Nos delata el equipaje y la duda al caminar. Nos miramos, de reojo, sorprendidas. Sé que tú eres ella y tú, que ella soy yo. Como en un espejo en el que Alicia se duplicó a si misma, caminamos en silencio, de la mano, adentrándonos en ese país de las Maravillas en el que nunca dejamos de creer.
7 de febrero de 2012
Un año más en que me he acordado de ti todos y cada uno de los días: cómo no hacerlo hoy también. Siempre conmigo, con nosotros. Estés donde estés, si es que estás de alguna forma en algún lado, te mando de nuevo ese último abrazo que no pude darte y todos los que sí te di, que fueron tantos. Y cierro los ojos y recuerdo tu sonrisa al contar como me rescataste del tobogán gigante, del que casi "volo" si no es por ti. Y cierro los ojos y recuerdo tantas, tantísimas cosas, que al abrirlos sólo puedo darle gracias a la vida por haber tenido la suerte de tener un abuelo tan increíble como tú.
21 de enero de 2012
Tampoco es nada nuevo, pero hoy me siento fuerte.
Hoy no le he ganado la batalla a nada. Tenía que haberme estudiado 177 páginas y tras varias peleas con mi cabeza hemos estudiado 100 con bastantes dificultades. Todavía confío en lograr unas 20-30 más, pero no se si podré porque me estoy durmiendo mientras escribo esto a modo de descanso.
Estoy tripolar. Paso de pensar que yo puedo a que jamás podré y minutos después todo me da igual para volver a pensar, al cabo de un rato, que sin desanimarse y después del trabajo de todos estos meses, quizá salga algo en algún lado. Intento no hacerme mucho caso salvo cuando estoy positiva, más que nada porque cuando todo me la refanfinfla doy bastante miedo y cuando todo es oscuro se hace insoportable pensar en leer ni una sola palabra más.
Ya no se trata de estudiar: lo que se, lo se y lo que no, no lo se. Se trata de mantener la calma, repasar, repasar, repasar y no agotarme. Mi madre dice que, a pesar de todo, me ve bien. Supongo que esperaba que para estas alturas hubiera entrado en pánico de un modo más acuciante, pero creo que después del horrible mes de noviembre es difícil que la cosa fuera a peor (aunque no imposible, así que tocaremos madera...) Las ojeras, el mal aspecto general, etc creo que no le importan tanto como verme animada y contenta conmigo misma por todo lo que estoy currando, salvo en días como hoy en que no doy más de mi. Y serena estoy, para lo que yo soy. Se trata de mantener la calma y la cordura. Se trata de confiar un poco en mi y en el trabajo de estos meses. Y cruzar los dedos para que las preguntas sean de lo que mejor se y no de lo que no se bien. Se trata de olvidar a los demás, que no dependen de mi, y centrarme en lo que sí depende de mi misma, que básicamente es poner todo lo que esté de mi parte. Se trata de aguantar apenas un poquito más... sólo un poquito.
Hoy no me sobra la energía, pero sí me siento fuerte. Es cuestión de echarle huevos, ovarios en mi caso. No se cómo saldrá pero yo estoy luchándolo a tope. Y si no sale este año habrá más... pero ójala salga este. Ójala.
No se si tengo más ganas de dormir durante siglos o de no pisar mi casa en varios días de no parar de hacer miles de cosas. Probablemente de ambas cosas por igual. Bueno, en estos momentos estoy tan cansada que creo que dormir durante siglos primero... o por lo menos, hasta mañana. Buenas noches y buena suerte.
Estoy tripolar. Paso de pensar que yo puedo a que jamás podré y minutos después todo me da igual para volver a pensar, al cabo de un rato, que sin desanimarse y después del trabajo de todos estos meses, quizá salga algo en algún lado. Intento no hacerme mucho caso salvo cuando estoy positiva, más que nada porque cuando todo me la refanfinfla doy bastante miedo y cuando todo es oscuro se hace insoportable pensar en leer ni una sola palabra más.
Ya no se trata de estudiar: lo que se, lo se y lo que no, no lo se. Se trata de mantener la calma, repasar, repasar, repasar y no agotarme. Mi madre dice que, a pesar de todo, me ve bien. Supongo que esperaba que para estas alturas hubiera entrado en pánico de un modo más acuciante, pero creo que después del horrible mes de noviembre es difícil que la cosa fuera a peor (aunque no imposible, así que tocaremos madera...) Las ojeras, el mal aspecto general, etc creo que no le importan tanto como verme animada y contenta conmigo misma por todo lo que estoy currando, salvo en días como hoy en que no doy más de mi. Y serena estoy, para lo que yo soy. Se trata de mantener la calma y la cordura. Se trata de confiar un poco en mi y en el trabajo de estos meses. Y cruzar los dedos para que las preguntas sean de lo que mejor se y no de lo que no se bien. Se trata de olvidar a los demás, que no dependen de mi, y centrarme en lo que sí depende de mi misma, que básicamente es poner todo lo que esté de mi parte. Se trata de aguantar apenas un poquito más... sólo un poquito.
Hoy no me sobra la energía, pero sí me siento fuerte. Es cuestión de echarle huevos, ovarios en mi caso. No se cómo saldrá pero yo estoy luchándolo a tope. Y si no sale este año habrá más... pero ójala salga este. Ójala.
No se si tengo más ganas de dormir durante siglos o de no pisar mi casa en varios días de no parar de hacer miles de cosas. Probablemente de ambas cosas por igual. Bueno, en estos momentos estoy tan cansada que creo que dormir durante siglos primero... o por lo menos, hasta mañana. Buenas noches y buena suerte.
19 de enero de 2012
A veces la vida es mucho mejor que los cuentos de hadas
El 21 de diciembre de 2006 escribí:
Él le ha pedido que se case con ella. Ella se quiere casar con él.
Pero luego está la realidad.
Ella estudia, el trabaja. Ella tiene toda su familia fuera de España, a unos tres mil kilómetros, y volverá allí cuando acabe de estudiar. Él es de aquí, y no se le ha perdido nada tan lejos. Ella tiene 21 años, él 34. Ella nunca ha tenido novio formal, él es divorciado. A ella le encantan los niños, él tiene dos hijas preciosas de siete y nueve años.
Si esto fuera un cuento, acabarían juntos a pesar de todas las dificultades. Pero no lo es.
Como mola equivocarse con estas cosas. Como mola que hayan encontrando la manera a pesar de todas las dificultades que han surgido, que no han sido pocas. Como mola que ni la familia, ni sus miedos, ni las incertidumbres ganaran la guerra, a pesar de todas las batallas donde quedaron al borde del abismo. Como mola que, a pesar de que nada sea fácil, la vida real también tenga estos finales insólitos de vez en cuando, llenos de esperanzas y sueños que se convierten en realidad :)
Él le ha pedido que se case con ella. Ella se quiere casar con él.
Pero luego está la realidad.
Ella estudia, el trabaja. Ella tiene toda su familia fuera de España, a unos tres mil kilómetros, y volverá allí cuando acabe de estudiar. Él es de aquí, y no se le ha perdido nada tan lejos. Ella tiene 21 años, él 34. Ella nunca ha tenido novio formal, él es divorciado. A ella le encantan los niños, él tiene dos hijas preciosas de siete y nueve años.
Si esto fuera un cuento, acabarían juntos a pesar de todas las dificultades. Pero no lo es.
Como mola equivocarse con estas cosas. Como mola que hayan encontrando la manera a pesar de todas las dificultades que han surgido, que no han sido pocas. Como mola que ni la familia, ni sus miedos, ni las incertidumbres ganaran la guerra, a pesar de todas las batallas donde quedaron al borde del abismo. Como mola que, a pesar de que nada sea fácil, la vida real también tenga estos finales insólitos de vez en cuando, llenos de esperanzas y sueños que se convierten en realidad :)
8 de enero de 2012
La vida da millones de vueltas.
(Gracias por estar a pesar de todas ellas... y en todas ellas, aunque cambie la manera. Te querré siempre. Lo sabes, lo sé. Aunque siga variando la manera más de lo que ya lo ha hecho. Te querré siempre y los dos sabemos que mis nuncas son un desastre, pero mis siempres no tanto. Tampoco se querer de otra manera. Y eso no quita para que el tiempo coloque en su sitio las intensidades. Pero siempre estarás dentro. Y ahora que ya no dueles y que yo tampoco duelo, ahora que hemos recuperado la esencia de nosotros mismos, ahora que nada es como era y por eso podemos Ser, ahora puedo decirte sin lugar a malos entendidos y de todo corazón que te querré siempre. Que aprendí tanto contigo que no puedo estar sino agradecida, a la vida, por habernos permitido encontrarnos de aquel modo tan peregrino y casual. Que hubiera sido estupendo vivir contigo esa vida que dejó de pertenecernos hace demasiado, pero prefiero mil veces habernos encontrado de nuevo en esta, donde somos nosotros mismos de nuevo, donde volvemos a tener tanto que contarnos. Sé que seguirá dando vueltas, la vida. Ójala sigamos encontrando el modo de encontrarnos a pesar de ellas. Gracias, de nuevo. Esta vez por la canción)
1 de enero de 2012
28 de diciembre de 2011
Fōsu to tomo ni aran koto o.
La frase del título es de esas absurdeces que mi cabeza ha retenido a lo largo de los años, no se sabe bien por qué. Significa "Que la fuerza te acompañe" en japonés, o eso me contaron entonces. Y supongo que ha vuelto a mi mente de repente porque realmente necesito que la fuerza esté conmigo... y el café, caliente, y la cabeza, fría. Sobre todo necesito la cabeza fría: absorber datos útiles, relegar los no-útiles, sentir lo justo y, desde luego, ganar la batalla a mi mente cuando se ponga tonturria por causas varias.
Queda un mes. UN MES. Y luego ya veremos: pase lo que pase, cambiaré de etapa. Pero el presente es el final de esta y voy a poner en construirlo todas las ganas del mundo: faltaría más.
PD.Feliz navidad y felices-todas-esas-cosas para todos, por cierto.
Queda un mes. UN MES. Y luego ya veremos: pase lo que pase, cambiaré de etapa. Pero el presente es el final de esta y voy a poner en construirlo todas las ganas del mundo: faltaría más.
PD.Feliz navidad y felices-todas-esas-cosas para todos, por cierto.
21 de diciembre de 2011
Adelante, siempre adelante
A pesar de los pasos atrás, de los miedos, de las inseguridades y de las frustraciones, sólo hay un camino: hacia delante. El pasado ya pasó y el presente es el camino que nos conduce hacia un futuro más o menos incierto del que ya nos ocuparemos cuando llegue. El presente es lo único que existe ahora, en este momento, en el momento que estás viviendo y que se marchará sin retorno. La vida es lo que es y eso hay que aceptarlo, aunque el modo en que la vivas conduce, al final, a lo que tú quieras hacer de ella.
Hay que ser valiente ante las dificultades. El miedo es, al final, nuestro peor enemigo, el que más nos aleja de nosotros mismos, de nuestra fuerza interior, de todo ese potencial de posibilidades que llevamos dentro de nosotros. Pero, sobre todo, lo más importante es aceptar que tenemos miedo, a lo que sea que lo tengamos. La negación lo convierte en algo mucho más poderoso porque no hay nada peor que desconocer al enemigo y más aún cuando está dentro de ti mismo. Ser valientes empieza por reconocer ese miedo para que deje de manipular nuestra vida desde las sombras.
Y eso. Aceptar, comprender, respirar y... adelante.
Hay que ser valiente ante las dificultades. El miedo es, al final, nuestro peor enemigo, el que más nos aleja de nosotros mismos, de nuestra fuerza interior, de todo ese potencial de posibilidades que llevamos dentro de nosotros. Pero, sobre todo, lo más importante es aceptar que tenemos miedo, a lo que sea que lo tengamos. La negación lo convierte en algo mucho más poderoso porque no hay nada peor que desconocer al enemigo y más aún cuando está dentro de ti mismo. Ser valientes empieza por reconocer ese miedo para que deje de manipular nuestra vida desde las sombras.
Y eso. Aceptar, comprender, respirar y... adelante.
29 de noviembre de 2011
La resignación es un suicidio cotidiano.
La frase la saqué de un graffiti que me regaló C. para mi colección. Tenía razón: me gustó y mucho. No quiero resignarme a vivir una vida que no sea la que yo quiera vivir, sin que eso implique que no acepte la vida que vivo. Esto es importante, distinguir ambas cosas. Si uno se resigna asume que nada de lo que haga servirá para nada, así que, ¿para qué hacer nada? Si uno acepta parte de la base de que es necesario vivir desde la realidad para que los sueños se hagan realidad.
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