1 de abril de 2018

Hoy me cambio de vida, como hice ayer mismo y anteayer...

La necesidad del abismo para abrir las alas. Para volar alto, sin miedo, para saber, justo en el instante en que parece que caerás en picado, cuánta vida tienes en las venas, de cuántos colores puedes mirar.
El abismo y sus finales, que no son si no nuevos comienzos.

20 de marzo de 2018

Tekila sunrise

Esa sensación de paz. De que, en medio de todo el caos, todo es como debe ser. De verlo claro. De flow, y de glow.
Siempre podemos decidir. No hace falta estar al borde del abismo. Esa insoportable levedad del ser. Ese Caminar, siempre. Comprender lo efímeros que somos. La necesidad de evadirse. De reconstruirse. De volver a encontrarse con la esencia.

7 de marzo de 2018

Asumir el desamor no es sencillo, pero solo porque no aceptamos lo que es. Porque confundimos el amor con otras cosas. El amor, el de verdad, no duele ni cuando se acaba...porque, cuando hay amor, sólo puede crecer y transformarse, pero no acabar.

Son nuestros deseos, confundidos con necesidades, los que causan el dolor. El apego por la vida que ya no nos pertenece. Ese empeño por negarnos las contradicciones de existir. La maldita zona de confort que nos atrapa, que nos hace aborrecer la rutina en vez de agradecer cada oportunidad de expansión, de crecimiento, que se presenta con los pequeños conflictos antes de que se vuelvan gigantes.

Sólo hay paz cuando te encuentras contigo mismo. Y te das cuenta de que eres la única persona, de verdad, que ha de estar siempre. Y a quien tienes que cuidar.
Esa terrible necesidad de huir de mi. De esconderme detrás del ruido de los otros. De hacer como que nada duele, de mentirme al mirarme al espejo, cómo si realmente pudiera engañarme.

Ese miedo a mi propia sombra es lo que me impide vivir la luz.

7 de febrero de 2018

Ubicarse en el lugar que le corresponde a uno. Deshacerse de los restos de los naufragios de otros. Aprender a recoger los de los tuyos.
Asimilar lo que estás viviendo. Aprender e integrar. Conocerte más, y mejor. Conocer a la gente de tu entorno, descubrir quien está, quién no está y quien ni existe.

Agradecer los regalos de la vida. Encontrar la actitud que, sin negar, se centre en lo hermoso que tiene existir.

1 de febrero de 2018

Insight

Sentimos con el cerebro, no con el corazón. Y sentir gasta muchos recursos.
Sentir con intensidad gasta aún más recursos.
Recordar sintiendo intensamente las emociones (recordemos, descargas de neurotransmisores) gasta aún más recursos, conscientes e inconscientes.

Romper patrones conductuales no significa pasar página emocionalmente hablando.i Significa racionalizar la situación, y es un gran paso.

Que bonito, cuando decides dejar de llorar por haber perdido el sol, y descubres las estrellas.

Pero aceptar que ya no hay sol ha de hacerse.

30 de enero de 2018

Algún día, quizá leas esto. Y sonrías.

No hay rescates del naufragio. Ni más vivir 'al borde de'. Terminaron las incertidumbres, los intentos. No se puede negar lo que Es.

Tampoco se puede negar el Amor. El compartido, que fue, es y será siempre pero en otro espaciotiempo, y el mio. Ese que he descubierto que sigue latiendo en mi. Ese que sólo existe porque soy y me dejo ser.

Pasará tiempo antes de que logre comprender todo lo que conllevó este encuentro. Cuánto de mi se ha reactivado, no por ti, sino porque existió un nosotros. Un nosotros en un universo donde las vibraciones crean y construyen. Donde el Amor es más grande que todo el miedo,donde no hay juicios, ni tiempo. Un aquí y ahora hermoso.

Cuando consigo entender que soy la misma la que está delante y detrás de esa puerta que abrió el Amor, cuando consigo entender que eso es mucho más importante que cualquier amorío derivado, cuando entiendo que eso sólo implica que sané heridas profundas, cuánto tengo que agradecer a la vida por haberme permitido vivir esto. A la vida, y a mi. Y a ti por formar parte.

Y ahora toca despedirse. No sé por cuánto tiempo, pero está bien. Tú tienes mucho que cerrar y, en realidad, yo también. En este universo nuestro tiempo pasó. En el otro, siempre existiremos y habrá un lugar.

Quizá, en mi caso, ya tengo todo cerrado, en realidad. Y lo que toca ahora es abrir, ventilar, limpiar, aceptar, y amar. Mucho dolor que transformar, un dolor que pertenece a un pasado del que ya no formo parte, y del que estoy lista para avanzar. Por fin entendi que ese avance pasa por mirar, aceptar, comprender. Sanar.

Gracias. Por todo. Sin ti si hubiera sido posible, pero lo hiciste más dulce. Sumaste, y sumas.

Ojalá encuentres la vuelta desde tu abismo. Ojalá te permitas, pronto, sanar tus heridas. Sacar de ti todo lo que no es tuyo. Aceptar de ti todo lo que sí es, pero no ha de pertenecerte más. Pulir todo ese Amor que sé (que sabes) que existe, convivir con ese fuego que a veces te quema las entrañas hasta alejarte de tu centro y creerte el personaje que no eres, ni quieres ser. Cuánto te deseo que seas, pronto, capaz de entender que no hacen falta los abismos para que abras tus alas. Que sólo fallan cuando desconfias de ti. Te deseo que encuentres esa confianza, ese perdón hacia ti mismo, que rompas con los bucles que te abocan una y otra vez a algo que no es lo que todo ese Amor desea.

No es mi misión.

No hay más que pueda hacer por ti que dejarte y dejarme libre, esa es la única conexión posible, esa libertad donde nos dejamos ser.

Algún día, amigo, entenderemos. Yo empiezo a hacerlo. Amo de ti todo lo que me dejaste ver de mi. Y  me libero, también, de todo lo que no es mio. Integro todo lo que aprendí de esta experiencia.

Querer al otro empieza por quererse a uno mismo. Para no confundirlo con todas esas otras cosas que no cal. Para que siempre sume, a pesar del sueño, el cansancio o la borrachera. Para que no se confunda lo que Somos con el personaje que hacemos.

Tanto, tanto, tanto por aprender. Qué suerte. Que regalo más maravilloso, a pesar del papel.

Gracias.

23 de enero de 2018

Somos lo que somos. Y lo que no sabemos que somos. Lo que decimos y lo que no. Y lo que no podemos, no sabemos expresar.
Los abismos insondables donde sólo estamos nosotros. Nuestras vulnerabilidades. El profundo desconcierto al confiar.
Tanto dolor que no puedo expresar qué es lo que duele. Tanto dolor que necesito alejarme para poder entender qué sucedió.

Abrir las puertas de ti para aceptar todo aquello que fue puede tambalearte. Pero no tiene sentido, una vez descubriste la llave, y la puerta, hacer como que no existe.

Nadie dijo que fuera fácil. Pero igual se está complicando mucho más de lo que era previsible.

No sé cómo hacerlo.
Pero aprenderé.
Que sea lo que tenga que ser.
Estoy cansada. Profundamente cansada.

Tengo mucho que resolver. Pero estoy dispuesta a hacerlo.

20 de enero de 2018

No sé. Soy consciente de la fragilidad de mi mundo y, a pesar de todo, amo cada pedazo de él. Igual no sé conciliar todo lo que soy, pero cuando me abstraigo, cuando fluyo, todo está bien. Cuando observo el conjunto, con sus grietas incluídas.

Ya no iré a Australia. No me apetece, nada, la pesadez de reestudiarlo todo. Otro proceso largo. No. Así, no. Pero la vida da muchas vueltas y, en algún momento, la mía pasará por Australia, lo sé. Aunque no sé cómo.

A veces nos tenemos que despedir de personas que fueron importantes. Ayer me despedí de una. Sin dramas. Sin que ninguna de las dos intentara retener a la otra. Aceptando que ya no había nada más.

Me dijo que nunca se había despedido así de un amigo. Y yo tampoco. Joder, que liberación. Cuánto sufrimiento inútil hasta ahora.

Hacen falta raíces, claro. Pero sobre todo hacen falta alas. Caminar. Fluir. Avanzar.

Comprender de donde venimos. Aceptar donde estamos. Proyectar dónde queremos ir.

A veces se me olvida que la Nada es el Todo, en realidad. Que las rutinas son sanas siempre que no cubran el alma de gris. Que enamorarse y amar son cosas distintas. Que no todo vale, ni mucho menos de cualquier manera.

El proceso de amar la vida y aprender de y con ella nunca acaba.

15 de enero de 2018

Después de la tempestad, la calma. Y la piscina, que sabes sin agua, tiene un poquito. Algunas tormentas no sólo destruyen.

Porque es distinto. Porque nunca lo has vivido. Porque, ¿y si la soledad,además de llama, fuera camino para encontrarse con uno mismo? ¿Y si el proceso, compartido, lograra sacar el dolor a flote para poder sacarlo de uno? Para transformar esa enorme cantidad de energía acumulada en algo hermoso. Para aceptar lo que fuimos, y amar lo que somos e ilusionarnos con lo que podemos ser. Para apreder a fluir en otra órbita.

Cómo traer el amor cósmico al plano terrestre. Cómo contener el infinito en un cuerpo. Y sobrevivir.

Pero cerca, todo es claro. A pesar de toda esa confusión. De todo ese ruido. De las dificultades. Cerca sólo siento Amor. Un amor que se translada a todo lo que proyecto.

Es difícil gestionar cuando racionalizo. Es fácil cuando sólo flow.

Observar. Procesar. Aceptar.

Y avanzar.

11 de enero de 2018

Siempre la misma piscina sin agua. Siempre la misma esperanza de que, ¡Esta vez sí! tenga.

Y nunca tiene.

Me he distanciado deliberadamente de ti.
Y tú de mi.
Y no me da pena eso, sino la profunda soledad a la que volvemos.

Silencio.

Igual tampoco me apetecía compartir mi soledad. Igual me he acostumbrado tanto que nadie puede adentrarse lo suficiente sin salir corriendo. O sin que lo eche con cajas destempladas.

Igual duele. No lo sé.
Hoy no.

Prou

5226 mensajes borrados de un plumazo.

Estamos solos. Tan solos que asusta.
No entiendo de licántropos, ni vampiros. Mucho menos de relojes y señoras de gris (Marengo).

No entiendo de límites ni tiempos. Soy el reverso tenebroso de tu luz. Construyo en pasado. Destruiré todo lo que algún día fui para que tú puedas seguir siendo.

Sólo escuchando mis gritos podrás liberarte de mi. Negándome sólo me harás más fuerte.

Soy parte del universo salvaje que dices habitar. Soy el tributo que has de pagar.

No entiendo de nada, ni siquiera de mi.
No estoy segura de que puedas amarme, pero sin mi no serías tú.

Quizás ahí esté el conflicto.

¿Cómo amar de ti lo que no sabes gestionar?

Igual podrías aceptarlo. Cederme el control de lo que no depende de ti. Dejar de romperte para poder seguir entera.


  1. Esto, amiga, también es parte del Flow.
Buscamos puntos de fuga donde huir del bochornoso abismo cotidiano. Y, cuando los encontramos, es tal el dolor de comprender de dónde venimos que nadie dijo que fuera fácil afrontar dónde estamos. Ni que encontrarlo nos permitiera saber a dónde vamos.

Igual lo único importante es que estamos, en algún lugar, en alguna parte. Y que, sea como sea, nunca volveremos a estar en el mismo lugar.
Somos lo que somos cuando nadie mira. Cuando ni siquiera nosotros nos miramos.
Y cuando detenemos el espacio tiempo.
Somos lo que somos cuando nos perdemos. Y cuando nos encontramos. Somos lo que somos las noches sin estrellas en que tanta soledad nos deja tiritando. Y cuando flow.

Somos todo el Amor y todo el Miedo que vibra en nosotros. Y somos lo que somos cuando queremos mirar.