Después de todos estos años han variado tantas veces los fondos y las formas, los motivos, que al final lo único que puedo decir con certeza es que sigue mereciendo la pena, a pesar de que de un tiempo a esta parte esto se ha convertido en un popurrí variado sin más hilo conductor que una proyección de mi vida de fondo que ni siquiera es siempre autobiográfica, lectores que me siguen -cada vez más silenciosos- y ciertos juegos, quizá demasiado complicados, de los que ya me cansé.
Al final, quizá como al principio, esto no deja de ser más que un lugar donde recoger botellas de la inmensidad cibernaútica (palabro con mucho más sentido que cibernética) y donde lanzar las mías. Para nadie, para todos, para mi. Una cuestión de catarsis, de piezas de puzzle dispersas que, de repente, cobran sentido. Un modo de convertir desengaños en humo y novelar la realidad para que soñar siga teniendo sentido. Shikimi no soy yo y nadie es más yo que ella. Ni siquiera tú, que crees conocerme, sabes quién soy en realidad, aunque eso es algo que no se puede descubrir a través de las palabras: no dejan de ser máscaras, una aproximación relativa tan subjetiva como etérea.
He conocido algunas personas a través de esto que me han permitido crecer interiormente, ya fuera por dulzura o por dolor, que probablemente hubiera sido imposible conocer de otro modo. He no-conocido a otras que también me han no-conocido y a pesar del no-encuentro encuentran en mis palabras algo que conocen, o re-conocen, tanto como para seguir leyéndome. (¿Qué coño haces leyéndome todavía? Permíteme que le busque la explicación que me plazca)
He expresado mi ira y rabia, mi tristeza y mi dolor, mi desconcierto, mi alegría y gratitud. He compartido reflexiones de todo tipo, vivencias que dudo que le importen a nadie más que a mi, absurdeces y frikadas que me divierten, banalidades varias que me hacen la vida más agradable. También he expresado realidades que sólo existen en mi mente, sueños que parecen pesadillas, cuentos que cantan más en lo que no cuentan, reflexiones vitales que viene bien dejar escritas en algún sitio para cuando de verdad vuelvan a venir al caso.
Al final, como al principio, todo se reduce a que escribo y te dejo mirar, si quieres. Y tú miras, como estás haciendo ahora. Y, como la mayoría de las veces, escuchas en silencio. O hablas. Tú eliges qué quieres y yo hago lo mismo: por ahora, elijo escribir y dejarte mirar. Y leerte cuando decides dejarme mirar a mi.
Y nada más.
(No title)
Las cosas son como son... y como uno elige verlas.
11 de febrero de 2012
8 de febrero de 2012
[Relato XC]
Nos delata el equipaje y la duda al caminar. Nos miramos, de reojo, sorprendidas. Sé que tú eres ella y tú, que ella soy yo. Como en un espejo en el que Alicia se duplicó a si misma, caminamos en silencio, de la mano, adentrándonos en ese país de las Maravillas en el que nunca dejamos de creer.
7 de febrero de 2012
Un año más en que me he acordado de ti todos y cada uno de los días: cómo no hacerlo hoy también. Siempre conmigo, con nosotros. Estés donde estés, si es que estás de alguna forma en algún lado, te mando de nuevo ese último abrazo que no pude darte y todos los que sí te di, que fueron tantos. Y cierro los ojos y recuerdo tu sonrisa al contar como me rescataste del tobogán gigante, del que casi "volo" si no es por ti. Y cierro los ojos y recuerdo tantas, tantísimas cosas, que al abrirlos sólo puedo darle gracias a la vida por haber tenido la suerte de tener un abuelo tan increíble como tú.
21 de enero de 2012
Tampoco es nada nuevo, pero hoy me siento fuerte.
Hoy no le he ganado la batalla a nada. Tenía que haberme estudiado 177 páginas y tras varias peleas con mi cabeza hemos estudiado 100 con bastantes dificultades. Todavía confío en lograr unas 20-30 más, pero no se si podré porque me estoy durmiendo mientras escribo esto a modo de descanso.
Estoy tripolar. Paso de pensar que yo puedo a que jamás podré y minutos después todo me da igual para volver a pensar, al cabo de un rato, que sin desanimarse y después del trabajo de todos estos meses, quizá salga algo en algún lado. Intento no hacerme mucho caso salvo cuando estoy positiva, más que nada porque cuando todo me la refanfinfla doy bastante miedo y cuando todo es oscuro se hace insoportable pensar en leer ni una sola palabra más.
Ya no se trata de estudiar: lo que se, lo se y lo que no, no lo se. Se trata de mantener la calma, repasar, repasar, repasar y no agotarme. Mi madre dice que, a pesar de todo, me ve bien. Supongo que esperaba que para estas alturas hubiera entrado en pánico de un modo más acuciante, pero creo que después del horrible mes de noviembre es difícil que la cosa fuera a peor (aunque no imposible, así que tocaremos madera...) Las ojeras, el mal aspecto general, etc creo que no le importan tanto como verme animada y contenta conmigo misma por todo lo que estoy currando, salvo en días como hoy en que no doy más de mi. Y serena estoy, para lo que yo soy. Se trata de mantener la calma y la cordura. Se trata de confiar un poco en mi y en el trabajo de estos meses. Y cruzar los dedos para que las preguntas sean de lo que mejor se y no de lo que no se bien. Se trata de olvidar a los demás, que no dependen de mi, y centrarme en lo que sí depende de mi misma, que básicamente es poner todo lo que esté de mi parte. Se trata de aguantar apenas un poquito más... sólo un poquito.
Hoy no me sobra la energía, pero sí me siento fuerte. Es cuestión de echarle huevos, ovarios en mi caso. No se cómo saldrá pero yo estoy luchándolo a tope. Y si no sale este año habrá más... pero ójala salga este. Ójala.
No se si tengo más ganas de dormir durante siglos o de no pisar mi casa en varios días de no parar de hacer miles de cosas. Probablemente de ambas cosas por igual. Bueno, en estos momentos estoy tan cansada que creo que dormir durante siglos primero... o por lo menos, hasta mañana. Buenas noches y buena suerte.
Estoy tripolar. Paso de pensar que yo puedo a que jamás podré y minutos después todo me da igual para volver a pensar, al cabo de un rato, que sin desanimarse y después del trabajo de todos estos meses, quizá salga algo en algún lado. Intento no hacerme mucho caso salvo cuando estoy positiva, más que nada porque cuando todo me la refanfinfla doy bastante miedo y cuando todo es oscuro se hace insoportable pensar en leer ni una sola palabra más.
Ya no se trata de estudiar: lo que se, lo se y lo que no, no lo se. Se trata de mantener la calma, repasar, repasar, repasar y no agotarme. Mi madre dice que, a pesar de todo, me ve bien. Supongo que esperaba que para estas alturas hubiera entrado en pánico de un modo más acuciante, pero creo que después del horrible mes de noviembre es difícil que la cosa fuera a peor (aunque no imposible, así que tocaremos madera...) Las ojeras, el mal aspecto general, etc creo que no le importan tanto como verme animada y contenta conmigo misma por todo lo que estoy currando, salvo en días como hoy en que no doy más de mi. Y serena estoy, para lo que yo soy. Se trata de mantener la calma y la cordura. Se trata de confiar un poco en mi y en el trabajo de estos meses. Y cruzar los dedos para que las preguntas sean de lo que mejor se y no de lo que no se bien. Se trata de olvidar a los demás, que no dependen de mi, y centrarme en lo que sí depende de mi misma, que básicamente es poner todo lo que esté de mi parte. Se trata de aguantar apenas un poquito más... sólo un poquito.
Hoy no me sobra la energía, pero sí me siento fuerte. Es cuestión de echarle huevos, ovarios en mi caso. No se cómo saldrá pero yo estoy luchándolo a tope. Y si no sale este año habrá más... pero ójala salga este. Ójala.
No se si tengo más ganas de dormir durante siglos o de no pisar mi casa en varios días de no parar de hacer miles de cosas. Probablemente de ambas cosas por igual. Bueno, en estos momentos estoy tan cansada que creo que dormir durante siglos primero... o por lo menos, hasta mañana. Buenas noches y buena suerte.
19 de enero de 2012
A veces la vida es mucho mejor que los cuentos de hadas
El 21 de diciembre de 2006 escribí:
Él le ha pedido que se case con ella. Ella se quiere casar con él.
Pero luego está la realidad.
Ella estudia, el trabaja. Ella tiene toda su familia fuera de España, a unos tres mil kilómetros, y volverá allí cuando acabe de estudiar. Él es de aquí, y no se le ha perdido nada tan lejos. Ella tiene 21 años, él 34. Ella nunca ha tenido novio formal, él es divorciado. A ella le encantan los niños, él tiene dos hijas preciosas de siete y nueve años.
Si esto fuera un cuento, acabarían juntos a pesar de todas las dificultades. Pero no lo es.
Como mola equivocarse con estas cosas. Como mola que hayan encontrando la manera a pesar de todas las dificultades que han surgido, que no han sido pocas. Como mola que ni la familia, ni sus miedos, ni las incertidumbres ganaran la guerra, a pesar de todas las batallas donde quedaron al borde del abismo. Como mola que, a pesar de que nada sea fácil, la vida real también tenga estos finales insólitos de vez en cuando, llenos de esperanzas y sueños que se convierten en realidad :)
Él le ha pedido que se case con ella. Ella se quiere casar con él.
Pero luego está la realidad.
Ella estudia, el trabaja. Ella tiene toda su familia fuera de España, a unos tres mil kilómetros, y volverá allí cuando acabe de estudiar. Él es de aquí, y no se le ha perdido nada tan lejos. Ella tiene 21 años, él 34. Ella nunca ha tenido novio formal, él es divorciado. A ella le encantan los niños, él tiene dos hijas preciosas de siete y nueve años.
Si esto fuera un cuento, acabarían juntos a pesar de todas las dificultades. Pero no lo es.
Como mola equivocarse con estas cosas. Como mola que hayan encontrando la manera a pesar de todas las dificultades que han surgido, que no han sido pocas. Como mola que ni la familia, ni sus miedos, ni las incertidumbres ganaran la guerra, a pesar de todas las batallas donde quedaron al borde del abismo. Como mola que, a pesar de que nada sea fácil, la vida real también tenga estos finales insólitos de vez en cuando, llenos de esperanzas y sueños que se convierten en realidad :)
8 de enero de 2012
La vida da millones de vueltas.
(Gracias por estar a pesar de todas ellas... y en todas ellas, aunque cambie la manera. Te querré siempre. Lo sabes, lo sé. Aunque siga variando la manera más de lo que ya lo ha hecho. Te querré siempre y los dos sabemos que mis nuncas son un desastre, pero mis siempres no tanto. Tampoco se querer de otra manera. Y eso no quita para que el tiempo coloque en su sitio las intensidades. Pero siempre estarás dentro. Y ahora que ya no dueles y que yo tampoco duelo, ahora que hemos recuperado la esencia de nosotros mismos, ahora que nada es como era y por eso podemos Ser, ahora puedo decirte sin lugar a malos entendidos y de todo corazón que te querré siempre. Que aprendí tanto contigo que no puedo estar sino agradecida, a la vida, por habernos permitido encontrarnos de aquel modo tan peregrino y casual. Que hubiera sido estupendo vivir contigo esa vida que dejó de pertenecernos hace demasiado, pero prefiero mil veces habernos encontrado de nuevo en esta, donde somos nosotros mismos de nuevo, donde volvemos a tener tanto que contarnos. Sé que seguirá dando vueltas, la vida. Ójala sigamos encontrando el modo de encontrarnos a pesar de ellas. Gracias, de nuevo. Esta vez por la canción)
1 de enero de 2012
28 de diciembre de 2011
Fōsu to tomo ni aran koto o.
La frase del título es de esas absurdeces que mi cabeza ha retenido a lo largo de los años, no se sabe bien por qué. Significa "Que la fuerza te acompañe" en japonés, o eso me contaron entonces. Y supongo que ha vuelto a mi mente de repente porque realmente necesito que la fuerza esté conmigo... y el café, caliente, y la cabeza, fría. Sobre todo necesito la cabeza fría: absorber datos útiles, relegar los no-útiles, sentir lo justo y, desde luego, ganar la batalla a mi mente cuando se ponga tonturria por causas varias.
Queda un mes. UN MES. Y luego ya veremos: pase lo que pase, cambiaré de etapa. Pero el presente es el final de esta y voy a poner en construirlo todas las ganas del mundo: faltaría más.
PD.Feliz navidad y felices-todas-esas-cosas para todos, por cierto.
Queda un mes. UN MES. Y luego ya veremos: pase lo que pase, cambiaré de etapa. Pero el presente es el final de esta y voy a poner en construirlo todas las ganas del mundo: faltaría más.
PD.Feliz navidad y felices-todas-esas-cosas para todos, por cierto.
21 de diciembre de 2011
Adelante, siempre adelante
A pesar de los pasos atrás, de los miedos, de las inseguridades y de las frustraciones, sólo hay un camino: hacia delante. El pasado ya pasó y el presente es el camino que nos conduce hacia un futuro más o menos incierto del que ya nos ocuparemos cuando llegue. El presente es lo único que existe ahora, en este momento, en el momento que estás viviendo y que se marchará sin retorno. La vida es lo que es y eso hay que aceptarlo, aunque el modo en que la vivas conduce, al final, a lo que tú quieras hacer de ella.
Hay que ser valiente ante las dificultades. El miedo es, al final, nuestro peor enemigo, el que más nos aleja de nosotros mismos, de nuestra fuerza interior, de todo ese potencial de posibilidades que llevamos dentro de nosotros. Pero, sobre todo, lo más importante es aceptar que tenemos miedo, a lo que sea que lo tengamos. La negación lo convierte en algo mucho más poderoso porque no hay nada peor que desconocer al enemigo y más aún cuando está dentro de ti mismo. Ser valientes empieza por reconocer ese miedo para que deje de manipular nuestra vida desde las sombras.
Y eso. Aceptar, comprender, respirar y... adelante.
Hay que ser valiente ante las dificultades. El miedo es, al final, nuestro peor enemigo, el que más nos aleja de nosotros mismos, de nuestra fuerza interior, de todo ese potencial de posibilidades que llevamos dentro de nosotros. Pero, sobre todo, lo más importante es aceptar que tenemos miedo, a lo que sea que lo tengamos. La negación lo convierte en algo mucho más poderoso porque no hay nada peor que desconocer al enemigo y más aún cuando está dentro de ti mismo. Ser valientes empieza por reconocer ese miedo para que deje de manipular nuestra vida desde las sombras.
Y eso. Aceptar, comprender, respirar y... adelante.
29 de noviembre de 2011
La resignación es un suicidio cotidiano.
La frase la saqué de un graffiti que me regaló C. para mi colección. Tenía razón: me gustó y mucho. No quiero resignarme a vivir una vida que no sea la que yo quiera vivir, sin que eso implique que no acepte la vida que vivo. Esto es importante, distinguir ambas cosas. Si uno se resigna asume que nada de lo que haga servirá para nada, así que, ¿para qué hacer nada? Si uno acepta parte de la base de que es necesario vivir desde la realidad para que los sueños se hagan realidad.
The show must go on.
Sabía que pasaría esto. Agoto mis últimas fuerzas. Lucho con todo mi corazón, alma, piel, dientes y huesos. Me dejo por el camino, por si acaso sirviera (nunca sirve, pero nunca pierdo la esperanza de que algún día sí lo haga, aunque al final tampoco valiera porque si me dejo a mi, ¿de qué sirve mantener algo donde no existo?) Al final se rompe, siempre se rompe. Es sorprendente lo frágil que era, que siempre fue, a pesar de todo lo que resistió.
Miras atrás y... ¿qué? No cambias lo vivido, claro. Eso no. Pero te preguntas si mereció la pena lucharlo tanto. Y la única razón que encuentras para que así sea es que cuando mires atrás no te atormentará el ¿y si...? Y que creías que merecía la pena, claro. Siempre lo parece. Algún día quizá sea.
Y luego confirmas, una vez más, que lo sabías. Que cuando tiraras la toalla, cuando ya no hubiera solución, cuando ya...ya, NO, entonces sucedería lo que llevabas tanto tiempo esperando. Algo que incluso unas horas antes hubiera supuesto la diferencia entre perder la esperanza o no perderla. Pero llega tarde. Siempre llega tarde.
Y te resbala como un manto sucio y pegajoso, la tristeza, porque llevas tanto sintiéndola, estás tan acostumbrada, que lo sorprendente es sentir algo que no sea ese abismo. Y toca esperar a que el tiempo pase y coloque todo en su sitio, que tampoco es este. La vida da tantas vueltas que quién sabe. Yo, desde luego, si algo tengo cada vez más claro es que no hay nada claro. O prácticamente nada.
Miras atrás y... ¿qué? No cambias lo vivido, claro. Eso no. Pero te preguntas si mereció la pena lucharlo tanto. Y la única razón que encuentras para que así sea es que cuando mires atrás no te atormentará el ¿y si...? Y que creías que merecía la pena, claro. Siempre lo parece. Algún día quizá sea.
Y luego confirmas, una vez más, que lo sabías. Que cuando tiraras la toalla, cuando ya no hubiera solución, cuando ya...ya, NO, entonces sucedería lo que llevabas tanto tiempo esperando. Algo que incluso unas horas antes hubiera supuesto la diferencia entre perder la esperanza o no perderla. Pero llega tarde. Siempre llega tarde.
Y te resbala como un manto sucio y pegajoso, la tristeza, porque llevas tanto sintiéndola, estás tan acostumbrada, que lo sorprendente es sentir algo que no sea ese abismo. Y toca esperar a que el tiempo pase y coloque todo en su sitio, que tampoco es este. La vida da tantas vueltas que quién sabe. Yo, desde luego, si algo tengo cada vez más claro es que no hay nada claro. O prácticamente nada.
26 de noviembre de 2011
Atraco en MI ascensor.
Han atracado en mi edificio. En el ascensor. A las siete y algo de la tarde. A una señora mayor. Le han tapado la boca, le han arrancado unas cadenas del cuello, la han pateado en el suelo y han huido. No se por qué ha aparecido en mi piso, con las manos ensangrentadas, muy nerviosa. Cuando he salido a ver qué sucedía ya había 10 vecinos en la entrada de mi casa porque era la que pillaba más cerca del ascensor, y mi madre la estaba curando.
Estoy en shock. Por un lado, jamás ha pasado algo así en mi edificio. Es una zona tranquila, con vecinos tranquilos y ni roban en la zona ni pasa nada, en general; así que mucho menos en MI ascensor. El mundo cada día está más jodido, y eso que esto no ha sido "nada". Por otro lado, es reconfortante saber que, aunque hay hijos de puta que roban y patean en el suelo ancianas en un ascensor, también hay gente que se ha ocupado de llamar a la polícia y al SAMUR, tranquilizarla, curarle las heridas, localizar a su familia, prepararle una tila, hablar con la policía y ocuparse de apuntar bien todo lo que tiene que llevar para la denuncia.
Pues eso que digo siempre: el mundo se va a la mierda, cada día un poquito más que el anterior, y eso no quita para que merezca la pena intentar contribuir a no llenarlo de más mierda aún. Pero se va a la mierda. Y más que se va a ir. La crisis es como un iceberg... y no ha hecho más que asomar la punta. Pasará, claro, ni es la primera ni será la última a la que se enfrente la humanidad (la economía sólo es un reflejo de una crisis mucho más profunda), pero queda un rato. Ójala me equivoque. Y, entremedias, a sobrevivir.
Estoy en shock. Por un lado, jamás ha pasado algo así en mi edificio. Es una zona tranquila, con vecinos tranquilos y ni roban en la zona ni pasa nada, en general; así que mucho menos en MI ascensor. El mundo cada día está más jodido, y eso que esto no ha sido "nada". Por otro lado, es reconfortante saber que, aunque hay hijos de puta que roban y patean en el suelo ancianas en un ascensor, también hay gente que se ha ocupado de llamar a la polícia y al SAMUR, tranquilizarla, curarle las heridas, localizar a su familia, prepararle una tila, hablar con la policía y ocuparse de apuntar bien todo lo que tiene que llevar para la denuncia.
Pues eso que digo siempre: el mundo se va a la mierda, cada día un poquito más que el anterior, y eso no quita para que merezca la pena intentar contribuir a no llenarlo de más mierda aún. Pero se va a la mierda. Y más que se va a ir. La crisis es como un iceberg... y no ha hecho más que asomar la punta. Pasará, claro, ni es la primera ni será la última a la que se enfrente la humanidad (la economía sólo es un reflejo de una crisis mucho más profunda), pero queda un rato. Ójala me equivoque. Y, entremedias, a sobrevivir.
25 de noviembre de 2011
Hasta el na...na-na-na-na
Hasta ahí estoy. Y más. De estudiar, de los post-it, de los subrayadores, de la biblioteca, del frío, de dormir mal, de salir muy poco, de la contención, de explicarselo a la gente. De la gente en sí misma, de mi misma. De los políticos y sus absurdeces, de los no-políticos y sus absurdeces. De los hipócritas que van de cínicos y los imbéciles que van de idealistas. De cre¿a?¿e?r (en) realidades vacías y/o sórdidas. De que good news sean no news. De echar de menos vidas que pasaron. De echar de menos vidas que nunca pasaron. De renuncias, de todo tipo. De silencios. De extremos.
Esto se pondrá peor. Me lo han dicho (los que han pasado por donde estoy ahora yo, el resto no puede hacerse una idea por mucha empatía que tengan) y ya lo estoy viendo. Queda mucho camino por delante y no puedo permitirme romperme, y mucho menos antes de tiempo. Como siempre, todo es cuestión de equilibrio. Sólo que esta vez, por lo visto, el desequilibrio será lo normal un tiempo. Me han asegurado que luego vuelve todo a la "normalidad". Habrá que tener un poco de fe. Y mira que yo no gasto de eso. Pero habrá que tenerla.
Por otro lado sólo quedan dos meses. Los más duros, es cierto, pero sólo dos meses. No tengo palabras para expresar lo que supone para mi el apoyo de la gente que me quiere en esta época, cada uno según sus circunstancias. Creo que algunos ni son conscientes de cuánto significan para mi sus llamadas, sus emails, sus mensajes, su comprensión, el espacio que me dejan, el calor que me dan, incluso sus "secuestros" :) La verdad es que a veces me cuesta un poco dejarme querer y me hace falta, mucha falta, para no perder el sentido de todo esto. Y no tengo palabras suficientes para agradecer el apoyo que me están dando.
Y, a pesar de todo, estoy donde quiero estar. Construyendo un puente hacia mi independencia y caminando, siempre caminando. Disfrutando todo lo que puedo del viaje, aunque me duelan los pies. Estoy aprendiendo muchísimo, tanto de mi misma como de mi profesión, aunque esté trabajando durísimo (y más que tocará currar) Ójala tenga su recompensa en enero. No depende sólo de mi, pero yo, desde luego, voy a hacer todo lo que esté en mi mano para lograrlo. Aunque esté hasta el na... na-na-na-na y tenga que aflojar un poco, sólo para volver a cogerlo con más ganas.
21 de noviembre de 2011
Cosas que querría(mos) gritar(nos)
Sé que querrías gritarme: ya hay héroes, ¿no te das cuenta? ¿No te das cuenta de que el mundo no es tan feo como lo pintas? ¿No te das cuenta de todo el mundo que está cambiándolo, día a día, que lucha por mejorarlo? ¿Que el cambio es posible? ¿Que las revoluciones ya han comenzado? ¿Que un mundo mejor es posible, que merece la pena, que podemos?
Y yo querría gritarte: ¿no te das cuenta tú de que el mundo es aún más feo de lo que lo pinto, a pesar de toda esa gente que está cambiándolo, día a día, que lucha por mejorarlo? ¿Que el cambio es posible sólo para que nada cambie, para volver, ciclo tras otro, al mismo entorno de la espiral? ¿Que las revoluciones llevan comenzadas desde que la humanidad empezó a definirse como tal y aquí seguimos? ¿Que todo esto que digo no quita para que un mundo mejor sea posible, que merece la pena luchar por que así sea? Quizá podamos. Ójala. De verdad, ójala. Pero permíteme dudarlo del mismo modo en que tú te permites creerlo.
En realidad nuestras visiones no son tan distintas, sólo es cuestión de enfoque.
Y yo querría gritarte: ¿no te das cuenta tú de que el mundo es aún más feo de lo que lo pinto, a pesar de toda esa gente que está cambiándolo, día a día, que lucha por mejorarlo? ¿Que el cambio es posible sólo para que nada cambie, para volver, ciclo tras otro, al mismo entorno de la espiral? ¿Que las revoluciones llevan comenzadas desde que la humanidad empezó a definirse como tal y aquí seguimos? ¿Que todo esto que digo no quita para que un mundo mejor sea posible, que merece la pena luchar por que así sea? Quizá podamos. Ójala. De verdad, ójala. Pero permíteme dudarlo del mismo modo en que tú te permites creerlo.
En realidad nuestras visiones no son tan distintas, sólo es cuestión de enfoque.
Perdemos tantísima energía pensando en lo que será y en lo que fue que vivir lo que es se hace mucho más difícil de lo que debería y, en muchos casos, se nos escapan detalles que transformarían totalmente la visión que cre¿e?¿a?mos de nuestro presente. Por otra parte, muchas de las veces resulta que es mucho peor la pérdida de energía que supone la preocupación en sí misma que lo que luego sucede. Como dice una vieja frase india (o china, o árabe... ni google ni yo tenemos claro de dónde es exactamente): si tu problema tiene solución, ¿por qué lloras? Y si no lo tiene, ¿por qué lloras?
Todo te vuelve algún día. Siempre.
Todo te vuelve algún día. Siempre.
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