19 de enero de 2012

A veces la vida es mucho mejor que los cuentos de hadas

El 21 de diciembre de 2006 escribí:

Él le ha pedido que se case con ella. Ella se quiere casar con él.


Pero luego está la realidad.

Ella estudia, el trabaja. Ella tiene toda su familia fuera de España, a unos tres mil kilómetros, y volverá allí cuando acabe de estudiar. Él es de aquí, y no se le ha perdido nada tan lejos. Ella tiene 21 años, él 34. Ella nunca ha tenido novio formal, él es divorciado. A ella le encantan los niños, él tiene dos hijas preciosas de siete y nueve años.

Si esto fuera un cuento, acabarían juntos a pesar de todas las dificultades. Pero no lo es.

Como mola equivocarse con estas cosas. Como mola que hayan encontrando la manera a pesar de todas las dificultades que han surgido, que no han sido pocas. Como mola que ni la familia, ni sus miedos, ni las incertidumbres ganaran la guerra, a pesar de todas las batallas donde quedaron al borde del abismo. Como mola que, a pesar de que nada sea fácil, la vida real también tenga estos finales insólitos de vez en cuando, llenos de esperanzas y sueños que se convierten en realidad :)

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