Sólo existe el ahora. El momento irrepetible que nunca volverá, que te pertenece entero, a ti. Que compartes, pero es tuyo, lleno de matices que se volatilizarán si no te impregnas de ellos en toda su variabilidad en el instante preciso en que nacen.
El centro de uno mismo siempre debe ser uno mismo para que funcione compartir con los demás, para que las relaciones de cualquier tipo sean sanas. Negarse a vivir, vetarse por miedo, nos limita y reduce, nos arrincona. Buscar el punto de acuerdo, de encuentro, sin que eso significa perder el propio centro: se trata de eso. Y fluir.
:)
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